Luz celestial bajo la roca

Iglesia en La Laguna de Menis Arquitectos

Para construir esta capilla, Fernando Menis se ha servido de cuatro grandes cuerpos de hormigon ásperos y estriados que recuerdan a las rocas volcánicas de la isla. Según Menis: "Es un lugar para estimular la reflexión, para la meditación, un espacio intrínseco donde una persona de cualquier condición puede acudir a encontrarse a si mismo o unirse con otros miembros entorno a una actividad cultural". Los grandes cuerpos emocionan al visitante y a priori lo transporta a otro tiempo y lugar favoreciendo la reflexión.

 



Entre los cuatro volúmenes, unas fisuras permiten el movimiento de luz al interior, testificando que éste mantenga una relación constante con el entorno que le rodea. Dos aberturas en el muro del fondo crean una gran cruz que se hace manifiesta desde el interior del espacio propuesto.



Desde el exterior el edificio se muestra confuso, siguiendo los cánones desconstuctivistas con ciertas dosis de brutalismo que podemos percibir en el hormigón desnudo; sin embargo el interior es totalmente adverso, se muestra un programa sencillo y bien definido. Los espacios de disociación entre las rocas se convierten en luz construida que sirven de ventilación natural. Conjuntamente el hormigón proporciona un nivel acústico y térmico óptimo se ha utilizado para su conformación el picón una piedra volcánica local muy común en canarias, que aporta ligereza y densidad, además de aportar una nueva textura al interior creando un interesante juego de formas y colores.